¬ Diario de cuarentena a causa del virus Covid-19 ¬ 1ª Parte

Primeros días de aislamiento por Covid-19

Fase 1: Desconcierto y desasosiego

Tras dos días de desconcierto en el centro educativo en el que trabajaba, pensando como organizar al equipo docente para comenzar las clases online y  de despedir a los alumnos como si de un día cualquiera se tratara, aun sospechando todos y todas que no iba a ser así, el fin de semana comenzó con malas noticias. En primer lugar la que recibimos todos, debido al comienzo del confinamiento en nuestras viviendas, la apabullante información sobre la situación de alarma sanitaria y el aviso de que mi contrato no iba a ser renovado hasta final de curso por causa de los recortes necesarios para afrontar la crisis del Covid-19.

Tenía el viernes por la tarde y el sábado para terminar las pruebas de evaluación de mis asignaturas y dejar las notas de evaluación cerradas para una junta, a la que yo ya no iba a asistir. Para nosotros los fines de semana son momentos de disfrute en la montaña, haciendo deporte y escalando grandes paredes, y en 24 horas había perdido la libertad de movimiento fuera de mi casa y mi empleo. Pero así es el concepto de sociedad líquida acuñado por Bauman (2013) donde la sociedad moderna se sustenta sobre los principios de incertidumbre e inestabilidad. 

Fase 2: Asimilación de la nueva situación e intento de reorganizar la rutina

Una vez confirmado que mi pareja tambien podia teletrabajar, comenzamos a plantearnos las nuevas rutinas de casa para favorecer la convivencia en estos días. Generar dos espacios de trabajo en casa, enseñar a nuestros mayores a hacer videoconferencias para estar conectados, nuevas rutinas de entrenamiento para mantenernos activos y reparto de salidas para hacer compra y sacar al perro. 

Han sido días de mucha comunicación entre familiares y grupos de amigos, hemos estado más conectados que en los días anteriores al aislamiento, podríamos decir que me siento bastante más conectada a mi circulo familiar y de amistades que antes de esta situación, algo que me genera sensación de desasosiego, al darme cuenta de cómo mis obligaciones diarias me hacen estar lejos de los que más me importan. 

En 3 días de aislamiento he preparado el aula virtual para trabajar online con los alumnos y poder hacer videoconferencias, me he despedido de ellos de forma virtual y me han hecho un homenaje con grabaciones desde sus dispositivos móviles. También hemos grabado rutinas de ejercicios para compartir con nuestros amigos escaladores, he asistido a directos por instagram de otros amigos o de músicos famosos, que daban conciertos, he visto programas en diferido, he hecho videoconferencias con mis familiares y amigos, tanto los que viven en España como fuera de ella, he escuchado todos los días el telediario expectante ante las nuevas noticias, algo que no hacía desde hace años ya que no tengo televisión en casa. 

En conclusión, he estado más conectada con el mundo exterior de lo que solía estar antes de esto, donde buscaba en muchos momentos espacios de soledad que transformaba en espacios de libertad y expansión personal. Aludiendo al concepto de proximidad globalizada de Callejo, el cual dice “Podemos hablar así de una proximidad globalizada. Todo el mundo esta mas proximo. La vecindad se ha hecho global” (Callejo, 2008).

Fase 3: Intento de normalización y miedo por los síntomas del virus Covid-19

Ahora mismo intentamos normalizar la situación todo lo posible en casa, hemos adoptado nuevas rutinas entorno a la incertidumbre en la que vivimos. Nos levantamos, contactamos con nuestros allegados para chequear la situación, sacamos al perro, trabajamos o estudiamos, entrenamos, comemos, trabajamos de nuevo, entrenamos por segunda vez, nos comunicamos con la familia, especialmente con los más mayores, aplaudimos en la ventana como muestra de agradecimiento a todos los colectivos implicados en esta lucha, compartimos algún rato divertido con nuestro círculo social, cenamos y nos acostamos en un silencio poco habitual en una ciudad como Madrid. 

Ahora mismo tengo sentimientos encontrados, siento miedo por los posibles síntomas que comienzo a sentir, quizás a causa del contagio del coronavirus, quizás a causa de los cambios de rutina y la obligada permanencia en casa, quizás por somatizar la sobreinformación recibida por los medios, sea por lo que sea, ese miedo choca con la esperanza de salir de esta situación reforzados y valorando aún más los privilegios del simple hecho de vivir la vida. Como decía Morin en su obra Introducción al pensamiento complejo (2004) “estamos condenados a un pensamiento incierto, acribillado de agujeros y sin fundamento de certidumbre”

Basándonos en la propuesta de Gilles Deleuze “No necesitamos comunicación, tenemos demasiada. Lo que necesitamos es creatividad, resistencia al presente”, seguiremos inventando, creando y aprovechando nuestro talento creativo, donde a través del concepto de interactividad definido por Berners-Lee (2000), conseguiremos adaptarnos a esta situación, donde surgirán ideas maravillosas a través de entornos digitales, que van a cambiarnos por fuera y por dentro, para siempre. 

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